¡Sorpresa! Nuevo récord de venta para el dólar y el euro en Cuba

El mercado informal de divisas en Cuba volvió a mostrar señales de fuerte inestabilidad al registrarse nuevos máximos históricos en el valor del dólar y el euro frente al peso cubano. Este fenómeno refleja una presión creciente sobre la moneda nacional, impulsada por factores estructurales como la escasez de divisas, la inflación persistente y la limitada capacidad de acceso a mercados oficiales. En la jornada más reciente, el dólar alcanzó los 532 CUP, superando su récord anterior, mientras que el euro se elevó hasta los 605 CUP, consolidando su tendencia alcista y sobrepasando incluso algunas proyecciones realizadas por observatorios financieros.

Este comportamiento no ocurre de manera aislada. La subida simultánea de ambas monedas extranjeras sugiere una mayor demanda por divisas fuertes, utilizadas tanto para la compra de bienes en el extranjero como para proteger el poder adquisitivo frente a la devaluación del peso. En contraste, la Moneda Libremente Convertible (MLC) experimentó una caída hasta los 410 CUP, rompiendo la tendencia al alza que había mantenido en días anteriores. Este descenso podría estar relacionado con una menor confianza en su utilidad o con cambios en la disponibilidad de productos en tiendas que operan bajo este sistema.

Otro elemento relevante es que, por primera vez en varias semanas, las tres principales referencias del mercado informal —dólar, euro y MLC— registraron movimientos en una misma jornada, lo que evidencia una volatilidad más marcada. Además, los valores actuales se acercan o incluso superan las previsiones de entidades especializadas, lo cual indica que la dinámica del mercado está evolucionando con mayor rapidez de lo esperado.

Las equivalencias alcanzadas reflejan el impacto directo en la vida cotidiana de los ciudadanos. Por ejemplo, 100 dólares superan los 53,000 CUP, mientras que 100 euros sobrepasan los 60,000 CUP, cifras que resultan inaccesibles para gran parte de la población. Esta situación incrementa la desigualdad y dificulta el acceso a bienes básicos, especialmente aquellos que dependen de importaciones.

En conjunto, estos datos confirman que la economía cubana enfrenta un escenario complejo, donde la depreciación del peso y la creciente dolarización informal continúan marcando el ritmo de las transacciones diarias y las decisiones económicas de la población.